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La Federación Interamericana de Trabajadores de Salud de la ISP (FITS-ISP) condena la salida definitiva de Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que considera parte de un esfuerzo articulado para destruir todo lo que es público y todo lo que existe para promover derechos humanos y justicia social.
Declaración pública
El día 17 de marzo último, el gobierno de Javier Milei, por medio de la Cancillería de la nación, anunció la salida definitiva de Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde la Federación Interamericana de Trabajadores de Salud de la ISP (FITS-ISP)* condenamos tal decisión. La consideramos como parte de un esfuerzo articulado para destruir todo lo que es público, todo lo que existe para promover derechos humanos y justicia social.
Como todas las acciones del gobierno de extrema derecha de Javier Milei, el retiro de Argentina de la OMS no tiene ningún fundamento técnico ni sanitario y es una decisión únicamente de fondo ideológico. La salida representa la sumisión al poder y a las voluntades del gobierno de características fascistas de Trump. Eso porque el multilateralismo, creado tras la derrota del nazifascismo en la 2ª Guerra Mundial, tiene como objetivo permitir que los países menos poderosos, al organizarse, agreguen en la agenda global temas de su propio interés. La salida de la OMS es un mensaje claro: la Argentina de Milei no cree que los países del Sur Global deben perseguir sus propios objetivos, sino alinearse acrítica y sumisamente a la agenda de los EEUU de Donald Trump. Donde Milei grita "soberanía", se debe leer renuncia de la autonomía de Argentina y de la posibilidad de articulación con otros países del Sur Global.
Eso nos genera gran preocupación y, en ese sentido, es fundamental denunciar tal hecho: la agenda de Trump es el avance del autoritarismo, de la discriminación, de la segregación de personas entre las que se merecen respeto y garantía de derechos y las que "merecen" la cárcel, la persecución y la muerte.
Denunciamos, a su vez, que ese retiro de la OMS debe ser entendido como parte de una política más amplia de desmantelamiento del sistema de salud y de protección social en la Argentina. Tras dos años de gobierno, diversos programas de salud han sido terminados o disminuidos, tales como los de enfermedades infecciosas (HIV, TBC, Hepatitis virales), atención a la salud sexual y reproductiva, y provisión de medicamentos de alto costo para pacientes oncológicos, entre otros. Esta política no solo se expresa en el recorte de programas sanitarios y en el despido de alrededor de 61.700 trabajadores estatales, sino también en el debilitamiento deliberado de las obras sociales, pilares del sistema solidario de atención, y en el ataque sistemático a las organizaciones sindicales que las sostienen y administran. Estas medidas afectan directamente la capacidad de financiamiento, cobertura y acceso a prestaciones de millones de trabajadores y trabajadoras. Asimismo, el desfinanciamiento de instituciones emblemáticas como el Hospital Garrahan — referente regional en atención pediátrica de alta complejidad — constituye un ejemplo concreto de cómo estas políticas impactan en la calidad y disponibilidad de servicios esenciales. El deterioro de las condiciones laborales, la pérdida de derechos colectivos y la asfixia financiera de las estructuras solidarias no son hechos aislados, sino parte de una estrategia orientada a debilitar la organización de las y los trabajadores y a mercantilizar el acceso a la salud. El ataque a la salud pública es, en última instancia, un ataque al pueblo mismo.
Finalmente, la FITS-ISP expresa su solidaridad al pueblo y especialmente a las/os trabajadoras/es de salud argentinos y condena, una vez más, el retiro de la República Argentina de la OMS. La única opción es seguir defendiendo enérgicamente la salud pública, los derechos humanos y la vida.
*Creada en 2022, la Federación Interamericana de Trabajadores de Salud de la ISP (FITS-ISP) representa a más de 10 millones de trabajadores de salud en la región de Interamérica, organizados en 100 organizaciones sindicales.